1. Castell de Morella
Encaramada en lo alto de un peñasco, esta fortaleza medieval es una excursión con historia que entusiasma a los niños. Recorrer murallas, torres y pasillos se convierte en una pequeña aventura de exploración, con la recompensa de unas vistas panorámicas impresionantes del pueblo y de toda la comarca. Es un plan accesible que se completa en menos de dos horas entre ida y vuelta, con una entrada muy económica de unos tres euros. Funciona especialmente bien a partir de los seis años, cuando los pequeños disfrutan caminando y descubriendo cada rincón del castillo con curiosidad.
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