1. Castell del Montgrí
Esta fortaleza medieval en ruinas corona un peñasco de 303 metros sobre la bahía de Ullastres, y la subida es una de las más agradecidas del Empordà. La ruta es accesible para niños a partir de 6 años y se hace en menos de dos horas ida y vuelta, con la recompensa de unas vistas de 360 grados sobre el Montgrí y el Mediterráneo. Arriba, los pequeños se lo pasan en grande explorando los muros, identificando torres y jugando entre la historia. Un clásico girondino, gratuito, que nunca defrauda.
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