1. Castillo de Coca
Pocas fortalezas impresionan tanto a primera vista como esta. Sus torres de ladrillo rojo, las almenas y las murallas parecen sacadas de un cuento de hadas, y solo rodearla por fuera ya merece el viaje. Los niños pueden explorar el entorno, fijarse en los detalles arquitectónicos y disfrutar del mirador. Es una excursión corta, de menos de dos horas, ideal para peques de seis años en adelante que sueñan con caballeros y castillos. Con una entrada de apenas tres euros, es uno de los planes históricos más asequibles de la provincia.
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