1. Casa de las Ciencias
En pleno Logroño, este museo de ciencia está hecho para que los niños aprendan tocando y probando. Los peques pueden manipular los exhibits, experimentar con fenómenos científicos y descubrir cómo funcionan cosas tan cotidianas como sorprendentes, despertando su curiosidad de forma natural. Está especialmente pensado para investigadores en potencia de entre 6 y 12 años, aunque los más pequeños desde los 3 también disfrutan del ambiente. Al ser un plan de interior con entrada muy económica, resulta una salida educativa redonda para cualquier día, incluso cuando el tiempo no acompaña para estar fuera.
Ver ficha de Casa de las Ciencias


