1. Anfiteatro Romano
Junto al mar, este espacio arqueológico del siglo II d.C. transporta a las familias a la antigua Tarraco. Aunque no es un museo interactivo al uso, recorrer sus gradas y graderíos al aire libre se convierte en una lección de historia muy viva, ideal para imaginar cómo vivían los romanos y qué ocurría en este escenario tan impresionante. Por unos 5 euros es un plan asequible y muy completo, especialmente recomendado a partir de los 6 años, cuando los niños ya disfrutan descubriendo el pasado paseando entre ruinas con vistas privilegiadas al Mediterráneo.
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