Agoncillo es un pequeño municipio de la Rioja Baja, en la orilla del río Ebro, con la característica arquitectura de pueblo vitivinícola riojano. En sus afueras se alza el Museo Würth, una de las grandes pinacotecas del norte de España con colecciones de arte contemporáneo, entrada gratuita para menores y amplios espacios exteriores para moverse con calma.
El entorno del río Ebro ofrece riberas accesibles con vegetación de galería donde las aves acuáticas son habituales en los meandros. El casco histórico conserva las bodegas semienterradas características de los pueblos vitivinícolas de La Rioja Baja y la Iglesia de San Esteban.
Logroño (15 km) concentra la mayor oferta familiar de la comarca. El Parque del Ebro ofrece zonas de paseo y carril bici junto al río, mientras que el Parque de La Grajera combina lago artificial, rutas de senderismo, avistamiento de aves y una granja didáctica. Para los días de lluvia, el Barco del Dragón es una zona de juegos junto al río muy frecuentada por familias con niños pequeños, y la Casa de las Ciencias propone experimentos y talleres interactivos en el Paseo del Espolón. El Museo de La Rioja completa la oferta cultural de la capital.
Calahorra (35 km) guarda más planes de los que sugiere su imagen romana: Tierra Rapaz es un centro de cetrería donde los niños asisten a vuelos de rapaces en vivo, y el Museo de la Verdura explica de forma muy visual la tradición hortícola calagurritana. El Museo de La Romanización y las ruinas de Calagurris añaden contexto histórico para los más mayores.
Las lagunas de Hervías y Cenicero (20 km) ofrecen aves acuáticas observables desde senderos accesibles en cualquier época del año.
Navarrete (10 km), el pueblo alfarero de La Rioja, tiene en el Centro de Interpretación de la Alfarería la mejor excusa para que los niños descubran el barro y la tradición ceramista de la zona, con el casco histórico medieval como telón de fondo.
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