Agüero es un pequeño pueblo del Prepirineo aragonés famoso por los Mallos de Agüero: unas formaciones rocosas de conglomerado rojo que se elevan abruptamente sobre el pueblo y son de las más espectaculares del Pirineo. Desde el núcleo urbano hay senderos que llevan hasta su base; la caminata corta, muy asequible para niños a partir de 6 años, permite apreciar de cerca sus paredes verticales de 200 a 300 metros.
La Ermita de Santiago de Agüero, a las afueras, es un ejemplo notable de románico rural aragonés con capiteles esculpidos, accesible por un camino tranquilo con buenas vistas a los mallos. El casco histórico del pueblo, semideshabitado pero conservado, tiene calles de piedra muy características de la arquitectura prepirenaica.
Riglos (15 km) tiene unos mallos aún más impresionantes: 300 metros de pared vertical con el pueblo al pie. Hay una ruta corta de aproximación accesible para familias y, en fin de semana, es habitual ver escaladores en acción, lo que añade emoción extra para los niños.
Loarre (25 km) alberga el Castillo de Loarre, uno de los castillos románicos mejor conservados de España, con vistas panorámicas sobre las Sierras Exteriores del Pirineo y visita adecuada para niños de todas las edades.
Huesca capital (35 km) tiene el casco histórico con la Catedral y el Museo de Huesca, y el Espacio 0.42 Centro Astronómico Aragonés, un museo interactivo de astronomía con planetario que engancha especialmente a los niños más curiosos.
Ayerbe (12 km), con su castillo y su posición en el Valle del Gállego, es un punto de partida cómodo para explorar la zona antes o después de visitar los mallos.
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