Alarcón es una villa medieval amurallada en un meandro casi cerrado del río Júcar, en la provincia de Cuenca. La fortaleza y la muralla son espectaculares, y los niños que más disfrutarán son los que tienen curiosidad por los castillos medievales.
El Castillo de Alarcón (siglo XII) es la visita principal: una fortaleza en lo alto del promontorio sobre el meandro del Júcar, actualmente reconvertida en Parador Nacional. El recorrido por las murallas da vistas espectaculares del río y los farallones de roca. Recomendado para niños de 5 años en adelante que aguanten una caminata de 30-40 minutos.
El casco histórico de Alarcón es pequeño pero auténtico: la Plaza del Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María y el trazado medieval se recorren en poco más de una hora. El embalse del Alarcón, en el Júcar, tiene zonas de ribera accesibles para un descanso junto al agua.
Cuenca (80 km) ofrece las Casas Colgadas sobre el tajo del río Huécar —lo más reconocible de la ciudad, con vistas espectaculares desde el Mirador del Huécar— y la Ciudad Encantada (a 20 km), con formaciones de roca kárstica en formas caprichosas por las que los niños pueden explorar. Para una visita más activa, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha en la ciudad tiene exposiciones interactivas muy adaptadas a niños.
Mota del Cuervo (30 km) tiene los molinos de viento más fotogénicos de la provincia, en lo alto de un cerro. Las Hoces del Júcar, aguas abajo de Alarcón, forman cañones espectaculares accesibles en coche. Las Lagunas de Ruidera (90 km al sur), con aguas turquesas en cascada, son el plan natural más espectacular de la zona para nadar y hacer actividades acuáticas en familia.
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