Alaró es un pueblo de la Serra de Tramuntana mallorquina, famoso por el Castillo de Alaró, una fortaleza medieval en lo alto de un peñasco a 817 metros de altitud. La subida es uno de los planes de senderismo más populares de Mallorca para familias.
El sendero al castillo, accesible desde el Coll d'Alaró o el Puig d'Alaró, dura unas 2-2,5 horas entre pinos y encinas. Las vistas desde la cima son panorámicas sobre toda la llanura de Mallorca, con la bahía de Palma al fondo. Para niños de 7-8 años en adelante es muy asequible, y hay restaurante en la cima. En los alrededores merece también una parada la Cova de s'Alfàbia, una cueva accesible sin equipamiento especial.
El pueblo tiene el ambiente de municipio rural mallorquín: la Iglesia de Sant Bartomeu del siglo XVI, la Plaza de la Vila y bares con pa amb oli. La zona de Can Millo ofrece rutas más cortas entre naranjos y almendros para días más tranquilos.
Binissalem (10 km) es la capital del vino mallorquín, con bodegas visitables y la Festa del Vermar en septiembre. Inca (10 km) tiene el mercado de los jueves y el Dijous Bo, la feria más grande de Mallorca, en noviembre. Orient (8 km), uno de los pueblos más pequeños y bonitos de la isla, está en un valle entre montañas y almendros.
Palma (25 km) ofrece la Catedral, el Castell de Bellver, el Palau de l'Almudaina, el Parc de la Mar y el Palma Aquarium para una jornada completa de ciudad con niños.
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