Alba de Tormes es una villa histórica a orillas del Tormes, a 20 km de Salamanca. El monumento más llamativo para los niños es la Torre del Homenaje del Castillo de los Duques de Alba: un enorme torreón medieval del siglo XV que se alza en solitario sobre la villa. Se puede visitar por dentro y las vistas desde lo alto sobre el Tormes y la llanura salmantina son excelentes.
El Convento de las Carmelitas Descalzas guarda los restos de Santa Teresa de Jesús y el Museo Teresiano, interesante para familias con curiosidad religiosa o histórica. En verano, la orilla del Tormes tiene una playa fluvial donde los niños pueden bañarse. El puente medieval y el paseo ribereño son perfectos para las horas de más calor, con sombra en los chopos de la ribera.
El casco histórico es compacto y agradable para un paseo de una hora: la plaza mayor y las calles antiguas bien conservadas lo hacen apto para niños de cualquier edad.
Salamanca (20 km) es imprescindible: Plaza Mayor, la fachada de la Universidad con la rana escondida —búsqueda perfecta para niños—, las dos catedrales y la ribera del Tormes en verano. La Granja Escuela Buena Esperanza y el Centro de Interpretación del Patrimonio completan bien la visita a la ciudad.
Béjar (40 km) da acceso a la sierra y las piscinas naturales del río Cuerpo de Hombre, perfectas en verano. La Sierra de Francia (30-40 km), con La Alberca y Miranda del Castañar, ofrece dos pueblos medievales espectaculares para medio día.
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