Albacete une la llanura manchega con rincones de agua sorprendentes: hoces, lagunas y pueblos colgados sobre el río Júcar. Es ideal para combinar cultura y baño en verano.
La ciudad de Albacete concentra el ocio cubierto y los parques urbanos; Animarte es una referencia para los días de lluvia. A poca distancia, Alcalá del Júcar trepa por una hoz coronada por su castillo y casas-cueva excavadas en la roca, una de las estampas más bonitas de Castilla-La Mancha.
Para refrescarse, Letur guarda el Charco de las Canales, una zona de baño natural entre cascadas. Y en Ossa de Montiel, la Cueva de Montesinos y las cercanas Lagunas de Ruidera son un paraje de agua que fascina a los más pequeños.
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