Alcalá del Júcar es uno de los pueblos más espectaculares de España: las casas encajadas en el tajo vertical del río Júcar, el castillo coronando el cerro y las cuevas que atraviesan la roca de lado a lado lo hacen absolutamente único. Para niños con curiosidad, es una excursión memorable.
Las cuevas-casa son la gran singularidad del pueblo: atraviesan el espolón de roca con ventanas que asoman al río por un lado y a la calle por el otro. Las más conocidas —La Paloma y El Mohíno— suelen tener acceso al público. El Castillo de Alcalá del Júcar, de origen árabe, domina el pueblo desde lo alto con vistas espectaculares al tajo; la subida por las calles empedradas es parte de la experiencia para niños mayores de 6-7 años.
El río Júcar a sus pies es el gran plan de verano: zonas de baño natural en el agua verde del cañón, alquiler de kayaks y piraguas, y barcas de remo. Operadores locales organizan descensos adaptados a familias con niños a partir de 8-10 años.
Albacete (35 km) ofrece el Museo de Albacete —con su sección arqueológica y la famosa colección de navajas— y el gran Parque Abelardo Sánchez. Jorquera (15 km) es otro pueblo en el tajo del Júcar, con castillo y casas colgadas sobre el río —bueno para combinarlo en el mismo día. Las Lagunas de Ruidera (80 km) son el gran plan de naturaleza de la zona en verano, con lagunas turquesas y piragüismo.
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