Almansa es una ciudad en el corredor entre Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, y su gran imán para familias con niños es el Castillo de Almansa: se alza sobre una muela de roca caliza que parece imposible y domina toda la llanura. La subida a pie tiene algo de aventura para los niños —escalones tallados en la roca, tramos de camino estrecho— y arriba las vistas son de 360 grados. El castillo está bien conservado, con torre del homenaje visitable y murallas que rodear. Perfecto para niños a partir de 6-7 años con entrada gratuita o de precio simbólico. Para una alternativa bajo techo, Cines Coliseum es la opción de cine de la ciudad.
La Batalla de Almansa (1707), una de las más decisivas de la Guerra de Sucesión, se rememora cada dos años con una recreación histórica multitudinaria: si coincides con el año de la recreación (años impares, en abril), es un espectáculo impresionante para niños mayores de 8-10 años. El Museo Municipal, en el Palacio de los Condes de Cirat, tiene colecciones de arqueología e historia local que complementan bien la visita al castillo.
Villena (25 km, en Alicante) tiene el Castillo de la Atalaya y el Museo Arqueológico con el famoso Tesoro de Villena —una colección de oro de la Edad del Bronce que impresiona a cualquiera. Para los aficionados al motor, Villena tiene también dos circuitos de karting: Circuito Gasss74 y Chicharra Karts.
Játiva (60 km, en Valencia) tiene un castillo medieval en dos cumbres unidas por murallas, muy entretenido de recorrer con niños, y una bajada en tren turístico que les encanta. Alcalá del Júcar (55 km) tiene las cuevas-casa y el río Júcar con kayak, perfecto para una jornada diferente. Albacete (75 km) ofrece el Museo de Albacete y los parques de la capital.
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