Almería combina historia, naturaleza y playa de una forma difícil de igualar. La Alcazaba de Almería es el edificio más impresionante de la ciudad y uno de los castillos árabo-andaluces mejor conservados de España: tres recintos amurallados, jardines, aljibes y vistas panorámicas al mar. Para niños a partir de 6-7 años es una visita muy potente y la entrada es gratuita para ciudadanos de la UE. El Museo Arqueológico complementa bien la historia de la ciudad con piezas de las culturas que pasaron por la provincia, también gratuito. El Cable Inglés, junto al puerto, es una estructura metálica del siglo XIX para cargar mineral muy fotogénica; el paseo marítimo que conecta las playas urbanas con el muelle es muy agradable.
Las playas urbanas de Almería —El Palmeral, Las Olas— son cómodas para familias con acceso fácil desde el centro. Para diversión cubierta hay parques de bolas como BotiBoing, además de escape rooms para los más mayores.
El Desierto de Tabernas (30 km) es el único desierto de Europa: el Oasys Mini Hollywood es un parque temático ambientado en el Far West con espectáculos de vaqueros, duelos y caballos que a los niños les encanta. La reserva zoológica del mismo complejo añade animales del desierto al plan. Roquetas de Mar (20 km) tiene playa extensa, el Aquarium Costa de Almería y el parque acuático Aqua Vera para los días de más calor.
El Cabo de Gata (30 km) es el parque natural costero más salvaje del Mediterráneo: calas vírgenes de agua cristalina y paisaje volcánico. La cala de los Monsules, la del Plomo o la playa de los Genoveses son accesibles con niños. Mojácar (90 km) tiene playa y pueblo blanco en lo alto del cerro.
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