Arrecife es la capital de Lanzarote y tiene una escala manejable con suficientes opciones para un día completo con niños. El Charco de San Ginés es el elemento más singular: una laguna natural de agua salada en el corazón del casco histórico, rodeada de casas de pescadores blancas; los niños pueden rodear la laguna a pie en 15-20 minutos, observar peces y crustáceos en las orillas en bajamar. La Playa del Reducto, larga y de aguas tranquilas, es muy cómoda para familias con niños pequeños. El Castillo de San Gabriel, fortaleza del siglo XVI en una isleta conectada por un puente, tiene el Museo de Historia de Arrecife; el puente sobre el agua y el formato de castillo son muy llamativos para los niños. El Aquarium Lanzarote es otra visita muy recomendable para los más pequeños. El Castillo de San José (siglo XVIII) alberga el Museo Internacional de Arte Contemporáneo, más orientado a adultos.
La Fundación César Manrique en Tahíche (5 km) es absolutamente única: la casa-estudio construida sobre una colada volcánica con burbujas de lava convertidas en habitaciones —los niños quedan fascinados—. En Haría (30 km) están los Jameos del Agua, tubo volcánico con un lago de agua marina interior donde vive el cangrejo ciego de Lanzarote, y la Cueva de los Verdes, otro tramo del mismo tubo volcánico visitable con recorrido guiado, espectacular para niños de 6 años en adelante. El Parque Nacional de Timanfaya (30 km, en Yaiza) con sus volcanes, paisaje lunar y geiseres geotérmicos es imprescindible con niños.
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