Begur es uno de los municipios más bonitos de la Costa Brava, con un castillo en lo alto y acceso a algunas de las mejores calas de la costa. Para familias con niños, la combinación de agua cristalina y calas resguardadas es muy buena.
Las calas del término de Begur son espectaculares: Sa Tuna, Aiguablava, Fornells y Llafranc son calas con aguas turquesas, fondos de roca para hacer snorkel y ambiente tranquilo. El Mirador de Fornells y Aiguablava ofrece las mejores vistas sobre estas calas y es parada obligada. Para niños que disfrutan del snorkel, a partir de 6-7 años, estas calas son una maravilla. Ten en cuenta que algunas calas son pequeñas y en agosto pueden estar muy llenas.
El Castillo de Begur, en lo alto del pueblo, tiene ruinas bien conservadas y vistas espectaculares al mar y las calas. La subida desde el centro lleva unos 15-20 minutos. Merece la pena al atardecer. El casco histórico de Begur tiene un ambiente agradable con casas de indianos (familias que volvieron ricas de América) y restaurantes.
Palafrugell (8 km): los pueblos de pescadores de Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu tienen calas bonitas y buen ambiente. El Jardí Botànic del Cap Roig (con conciertos en verano) tiene vistas al mar impresionantes.
L'Estartit y Torroella de Montgrí (20 km): excursiones en barco de fondo de cristal a las Islas Medes, la mayor reserva marina del Mediterráneo occidental. Para niños que aman el mar y los peces, es imprescindible.
Palamós (15 km): playa larga y el Museo de la Pesca. Girona ciudad (45 km): el casco histórico medieval, las murallas y el Call judío. Muy recomendable para niños de 7 años en adelante.
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