Benidorm es el destino más orientado al ocio masivo del Mediterráneo español, y eso para familias con niños tiene su ventaja: hay más infraestructura de entretenimiento por kilómetro cuadrado que en casi cualquier otro lugar del país. No es un destino de turismo tranquilo, pero si lo que buscas es que los niños disfruten al máximo, cumple.
Terra Mítica es el parque temático de referencia de la zona: temáticas del mundo antiguo (Roma, Grecia, Iberia, Egipto, Las Islas) con atracciones de altura y velocidad. Para niños a partir de 10-12 años es el plan del día, aunque tiene atracciones para edades menores. En verano funciona en horario nocturno también. Junto a él, Terra Natura es un parque zoológico con animales en semilibertad, una opción más tranquila y natural para familias con niños de todas las edades.
Aqualandia es el parque acuático más grande de España: toboganes de todos los tamaños, piscinas de olas y zonas para niños pequeños. Perfecto para los días de más calor. La entrada combinada con Terra Mítica sale más barata.
Mundomar, también en el Parque de Sierra Helada, es un parque de animales marinos con delfines, leones marinos, loros y pingüinos. Espectáculos incluidos en la entrada; muy popular con niños de 4 a 12 años.
Las playas de Benidorm —Levante y Poniente— son largas, con bandera azul, servicios completos y aguas muy calmadas por la bahía. La playa de Levante tiene el skyline característico de rascacielos al fondo. Para niños pequeños son ideales por la seguridad y los servicios.
El Parque de La Aigüera tiene zona de juegos y es un buen punto de pausa en el centro, y la Isla de Benidorm, a la que se llega en barco de pasaje desde el puerto, es una pequeña excursión que los niños disfrutan. Desde la isla hay snorkel con posidonia y peces.
Más allá de los grandes parques, Benidorm tiene mucho donde elegir según la edad: Karting Finestrat, La Ruta de la Codicia (escape room al aire libre), Ozone Bowling, y varios parques de bolas cubiertos para los días de lluvia: Airjump, El Escondite o Magic Place.
Guadalest (15 km) es el pueblo más fotografiado de la Comunidad Valenciana: empotrado en la roca, con castillo en lo alto y vistas al embalse. La subida y la vista impresionan a cualquier edad.
Callosa d'en Sarrià (15 km) da acceso a las Fuentes del Algar: cascadas y pozas naturales de agua cristalina en la montaña, muy populares en verano para niños. Hay que pagar entrada pero merece.
Altea (10 km) es un pueblo blanco sobre el mar, más tranquilo que Benidorm, con iglesia azul y calles de piedra. Dénia (40 km) tiene castillo, puerto con ferry a Ibiza y Mallorca, y algunas de las mejores playas y calas de la Costa Blanca norte; merece también acercarse a la Cova Tallada, una cueva marina accesible desde el mar o por senda. Calpe (25 km) tiene el Peñón de Ifach —roca de 332 metros que se puede subir por un túnel en la base— y una playa muy familiar al pie del peñón.
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