Briones es un pequeño pueblo medieval en lo alto de un cerro sobre el Ebro y tiene un atractivo principal: el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, uno de los museos del vino más completos de España. Para niños el museo está orientado a la cultura vinícola, pero la arquitectura imponente del edificio y los jardines exteriores hacen una parada razonable si los adultos son aficionados. Conviene consultar si tienen actividades familiares en la fecha de la visita.
Lo que sí merece la pena con niños de cualquier edad es el paseo por el casco histórico medieval, muy bien conservado: calles empedradas, casonas de piedra y la iglesia de Santa María de la Asunción con un mirador espectacular sobre el Ebro y los viñedos.
Haro (7 km) es la capital del vino de Rioja Alta con más servicios: parques, zonas verdes junto al Ebro y piscinas municipales en verano. Laguardia (Álava, 15 km) es imprescindible con niños: pueblo medieval completamente amurallado en lo alto de una colina, con vistas espectaculares a la sierra de Cantabria. San Vicente de la Sonsierra (10 km) tiene un castillo medieval sobre un peñasco visitable.
Logroño (40 km) ofrece el Parque del Ebro y el Granja de La Grajera además del Planetario y el Museo de La Rioja. Nájera (35 km) tiene el Monasterio de Santa María la Real y el barranco de arenisca roja junto al Najerilla.
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