Calpe tiene uno de los paisajes más reconocibles de la Costa Blanca: el Peñón de Ifach, una roca de 332 metros que se adentra en el mar y que es escalable por su cara norte. Combinado con playas de arena y aguas tranquilas, es un destino muy completo para familias.
El Peñón de Ifach es el gran plan para niños con algo de forma física. La ruta sube por la ladera hasta un túnel excavado en la roca que atraviesa el peñón de parte a parte —ese momento es lo que más recuerdan los niños—, y desde ahí continúa hasta la cumbre con vistas al mar por todos lados. Para niños a partir de 8-10 años con zapatillas cerradas y sin vértigo. La parte baja del peñón también tiene interés: el entorno de salinas y la colonia de gaviota de Audouin que nidifica en las rocas son visibles desde los senderos de la base. El Mirador del Monte Toix, sobre los acantilados al norte de Calpe, da una perspectiva aérea excepcional del Peñón de Ifach y la bahía sin necesidad de subir al propio peñón. El Parque Natural del Penyal d'Ifac tiene acceso gratuito; en temporada alta hay control de aforo.
Las salinas del Penyal d'Ifac tienen flamencos con cierta frecuencia —especialmente en otoño e invierno— y gaviotas y otras aves que se pueden observar desde el camino perimetral. La playa del Arenal-Bol, justo al sur del peñón, es la más familiar de Calpe: arena, aguas calmadas y el peñón de fondo para la foto. La playa de La Fossa, al norte, es más larga y con menos masificación en sus extremos.
Benissa (10 km) es un pueblo blanco del interior con calles medievales. Moraira (10 km) tiene una cala con castillo y ambiente marinero. Jávea (20 km) tiene el Cabo de San Antonio como reserva marina para snorkel y excursiones en barco por las calas. Altea (15 km) es el pueblo blanco con iglesia azul más fotografiado de la Costa Blanca. Benidorm (25 km) tiene Terra Mítica, Aqualandia y Mundomar.
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