Castellón alterna playas mediterráneas con un interior montañoso de pueblos medievales. Es una provincia tranquila, perfecta para descubrir a ritmo de familia.
Peñíscola es la gran postal: una ciudad amurallada sobre el mar coronada por el castillo del Papa Luna, rodeada de playa. Benicàssim añade su parque acuático Aquarama, ideal para refrescarse en verano.
El interior sorprende: Morella, una de las villas medievales más bonitas de España, se asoma desde lo alto con su castillo y sus murallas, y Montanejos guarda la Fuente de los Baños, pozas de agua termal turquesa entre montañas que se disfrutan todo el año.
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