Gipuzkoa reúne en muy pocos kilómetros playas cantábricas, montañas verdes y ciudades muy preparadas para ir con niños. Es un destino cómodo para familias: las distancias son cortas y en un mismo día se puede combinar costa e interior.
Donostia / San Sebastián es el punto de partida natural. La playa de La Concha, el paseo marítimo y el monte Igueldo con su parque de atracciones histórico dan para una jornada completa. Para los días de lluvia, el Aquarium de San Sebastián —con su túnel de tiburones— y Eureka! Museo de la Ciencia, con planetario y salas interactivas, son las dos visitas imprescindibles con niños.
En la bahía de Pasaia, Albaola, la Factoría Marítima Vasca, permite ver cómo se construye a mano un galeón del siglo XVI; encanta a partir de los 6-7 años. En el interior, Zestoa guarda Ekainberri, la réplica de la cueva de Ekain con sus pinturas rupestres de caballos, Patrimonio de la Humanidad. Y Tolosa es conocida por sus marionetas: el Centro Internacional de Títeres (TOPIC) es uno de los pocos museos de títeres de Europa.
La costa de Zumaia sorprende con el flysch, esos acantilados de roca en capas que parecen un libro de geología abierto, y playas como Itzurun. Hacia el este, Irun y la frontera con Francia abren más planes de naturaleza junto al estuario del Bidasoa. Mires donde mires, en Gipuzkoa el mar y la montaña están siempre a un paso.