Guardamar tiene un entorno natural muy singular para el Mediterráneo español: un extenso bosque de pinos y dunas costeras plantado a finales del siglo XIX que hoy forma uno de los parajes más agradables de la costa alicantina. Para familias con niños es un destino tranquilo y diferente a los resorts más masificados de la zona.
El Parque de las Dunas de Guardamar es el plan central: un bosque de pinos mediterráneos sobre dunas de arena que se extiende varios kilómetros por la costa. Los caminos entre los pinos son ideales para ir en bici con niños, hacer senderismo sencillo o explorar un entorno que no parece del sur mediterráneo. Los pinos dan sombra incluso en los meses más calurosos y al final de los caminos aparece la playa directamente.
Las playas de Guardamar —La Roqueta, El Moncayo, El Puerto— son largas, de arena fina y con oleaje suave, bien equipadas en verano. La playa del Carabassí, en el límite norte del municipio, está en el entorno más natural del pinar. El centro del pueblo tiene paseo marítimo, mercado y buen ambiente familiar.
Santa Pola (15 km) tiene el Aquarium Costa Blanca —tiburones, tortugas y fauna marina— y las Salinas con colonias de flamencos; muy recomendable combinarlo con Guardamar en la misma visita. Torrevieja (15 km) tiene el Parque Natural de las Lagunas de La Mata-Torrevieja, con flamencos y espátulas visibles desde los senderos perimetrales. Elche (20 km) tiene el Palmeral Patrimonio UNESCO y el Museo Arqueológico. Desde Santa Pola salen barcos a la Isla de Tabarca —aguas cristalinas, pueblo amurallado, snorkel— que es una excursión muy popular con niños.
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