Loarre es un pequeño municipio del Prepirineo aragonés cuyo nombre es inseparable del Castillo de Loarre, uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica militar en España. Se eleva sobre un espigón rocoso a 1.070 metros de altitud, con murallas, torres, una cripta románica y una iglesia consagrada dentro del recinto. Las vistas sobre las Sierras Exteriores y la llanura oscense son espectaculares.
Para los niños es visita perfecta desde los 4 años: hay torres que subir, pasillos estrechos que explorar y mucha historia que imaginar. Si conocen El Señor de los Anillos o cualquier cuento medieval, el castillo cobra vida. El acceso es por una carretera de montaña desde el pueblo de Loarre; el último tramo es empinado pero muy corto.
Riglos (25 km) tiene los Mallos de Riglos, paredes de conglomerado de 300 m sobre el pueblo con escaladores; la ruta de aproximación es asequible para familias. Agüero (20 km) tiene los Mallos de Agüero y la Ermita románica de Santiago. Ayerbe (15 km) es punto de partida para la ruta de los mallos. Bolea (12 km) tiene la Colegiata gótica con un notable retablo mayor.
Huesca capital (35 km) tiene la Catedral románica, el casco histórico y el Parque Miguel Servet. Para los amantes del cielo, el Espacio 0.42 Centro Astronómico Aragonés es una visita muy especial para niños y adultos curiosos.
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