Melilla es una ciudad autónoma española en la costa norte de África, enclave único con una mezcla de culturas española, beréber, hebrea e hindú que la hace diferente a cualquier otra ciudad española. Para familias con niños es una experiencia cultural muy singular.
Melilla la Vieja (la ciudad antigua) es un conjunto histórico amurallado del siglo XVI construido sobre una roca que se adentra en el mar. Las murallas renacentistas, los fosos, los baluartes y las puertas son accesibles y los niños pueden recorrer el perímetro de la fortaleza. El Museo de Historia de Melilla, dentro del recinto amurallado, explica la historia de la ciudad con maquetas y objetos arqueológicos. El Museo Egipcio de Melilla es una de las pocas colecciones de arte egipcio de España, curiosa e impactante para los niños.
El Acuario de Melilla, en la zona del puerto, tiene especies marinas del Mediterráneo y el Atlántico norte. El modernismo de Melilla es una joya arquitectónica: la ciudad tiene el mayor conjunto de edificios modernistas de España fuera de Cataluña, obra en gran parte del arquitecto Enrique Nieto. Las playas de Melilla (playa del Hipódromo, playa de los Cárabos) son playas urbanas en el Mediterráneo, tranquilas y bien equipadas.
La singularidad de Melilla como enclave hace que los desplazamientos a otras ciudades españolas requieran avión o barco —el ferry a Málaga o Almería es una experiencia en sí misma, con el paso por el Mar de Alborán. Las islas Chafarinas, archipiélago español en el mar de Alborán, tienen colonias de aves marinas y se pueden visitar con excursiones desde Melilla.
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