Mérida es la capital de Extremadura y la ciudad con más patrimonio romano de España: un conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad que la convierte en un destino de primer nivel para familias que quieran historia viva, no en vitrinas.
El Teatro Romano y el Anfiteatro son los monumentos más impresionantes. El Teatro Romano, con su fachada de mármol de dos pisos, es de los mejor conservados del mundo romano. En verano acoge el Festival Internacional de Teatro Clásico, que para niños mayores de 10-12 años es una experiencia cultural muy potente. El Anfiteatro, donde se realizaban los combates de gladiadores, fascina especialmente por su escala y su historia.
El Museo Nacional de Arte Romano, proyectado por Rafael Moneo, es el mejor museo de arqueología romana de España. La nave central —con la luz sobre los sillares de ladrillo— es ya una experiencia arquitectónica; las colecciones de esculturas, mosaicos y objetos cotidianos están presentadas con gran calidad. Para niños a partir de 8-9 años es un museo que no cansa.
El Acueducto de los Milagros y el Puente Romano sobre el Guadiana son monumentos que se pueden ver a pie libre: el puente, de 60 arcos, es uno de los más largos del mundo romano conservados. La Alcazaba árabe, sobre los restos de la antigua ciudad romana, es visitable con vistas al Guadiana.
Alange (15 km) tiene el Castillo en lo alto del cerro y el embalse para el baño en verano. Cáceres (70 km) tiene el conjunto monumental medieval-renacentista Patrimonio de la Humanidad —el casco histórico más impresionante de España— y la Cueva de Maltravieso con arte prehistórico. Badajoz (60 km) tiene la Alcazaba árabe y el Museo Arqueológico Provincial.