Miravet es uno de los pueblos más fotogénicos del Ebro, y su principal reclamo para familias es el Castell dels Templers, un castillo templario del siglo XII sobre un peñasco rocoso que domina el río. La visita es accesible y el recorrido por las dependencias medievales —cocinas, establos, sala capitular— resulta muy concreto y comprensible para niños a partir de 6-7 años. Junto al castillo, el Mirador de Miravet recoge las mejores panorámicas del conjunto del pueblo y el meandro del río.
El pueblo en sí es pequeño pero muy pintoresco: callejuelas estrechas y la cerámica como artesanía tradicional, con talleres donde los niños pueden ver el oficio. En la orilla del río funciona una barca de sirga, un ferry de tracción manual que cruza el Ebro y que los niños viven como una atracción curiosa. Hay empresas que ofrecen excursiones en kayak o canoa por los alrededores, ideales a partir de 8-9 años.
A unos 15 km río abajo está Móra d'Ebre, con zona de baño fluvial y más servicios. A unos 25 km, Falset es la capital del Priorat y entrada al paisaje de viñedos y montaña.
Tortosa (40 km) tiene la catedral gótica y el Castell de la Suda sobre la ciudad, visitas muy recomendables para familias con niños a partir de 8-9 años. Desde Tortosa se accede fácilmente al Delta de l'Ebre, donde el Ecomuseu del Delta explica el ecosistema de los arrozales y se pueden hacer excursiones en barca entre flamencos. Gandesa (30 km al norte) es la capital de la Terra Alta y referencia para el turismo de la Batalla del Ebro, con museos sobre la Guerra Civil muy didácticos para adolescentes.