Moguer es el pueblo natal de Juan Ramón Jiménez y del burro Platero. La Casa-Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez, en el centro del casco histórico blanco, es la casa natal del poeta, restaurada y visitable; si los niños han leído Platero y yo antes del viaje, la experiencia cobra mucho sentido, especialmente a partir de 8 años. El Convento de Santa Clara tiene un claustro muy bien conservado y el vínculo con Colón —que pasó aquí la noche antes de zarpar— es un relato histórico concreto y memorable para niños.
El río Tinto y el Paraje Natural de las Marismas del Tinto tienen senderos con vistas sobre las marismas y flamencos. La costa de Mazagón —núcleo que depende de Moguer— tiene playas de arena blanca y dunas en el borde del Parque Nacional de Doñana; las dunas de Mazagón son espectaculares para niños que quieran trepar y tirarse rodando.
Palos de la Frontera (8 km) es el plan estrella de la comarca colombina: el Monasterio de La Rábida, donde Colón preparó el primer viaje, y el Muelle de las Carabelas con réplicas a tamaño real de la Niña, la Pinta y la Santa María que se pueden visitar por dentro. En el entorno también están el Parque Botánico José Celestino Mutis y el Paraje Natural Lagunas de Palos y Las Madres, con aves acuáticas y lagunas costeras.
Huelva capital (20 km) tiene el Paseo de la Ría y el Muelle de la Compañía Minera de Río Tinto, el embarcadero victoriano de mineral que domina el estuario. Almonte / El Rocío (30 km) es uno de los planes más singulares de la provincia: los caballos por las calles de arena y los flamencos en la laguna al fondo. Doñana (desde Matalascañas, 35 km) tiene excursiones en todoterreno por marismas, dunas y pinar; reserva con antelación.
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