Oia es un pequeño municipio costero entre Baiona y A Guarda, en el tramo más salvaje y atlántico de la costa pontevedresa. El protagonista absoluto del municipio es el Monasterio de Santa María de Oia: un convento cisterciense del siglo XII encajado literalmente entre los acantilados y el mar, con las olas rompiendo a pocos metros de sus muros. La imagen desde la carretera o desde el paseo marítimo es impresionante y única en Galicia. Se puede ver el exterior con tranquilidad.
La costa de Oia alterna pequeñas calas de arena y rocas con acantilados batidos por el Atlántico. La Praia de Oia es la playa principal del municipio, tranquila y con buen acceso. Entre las joyas del litoral destacan las pozas naturales: el Pozo do Arco, las Pozas da Bugalleira y las Pozas de Loureza, ideales para baños en agua dulce rodeados de naturaleza. El litoral del municipio forma parte de la Ruta de los Faros, un sendero litoral que recorre la costa sur de Galicia: el tramo entre Oia y A Guarda es especialmente bonito, con vistas al mar y a Portugal.
Para niños con energía, los paseos por este litoral son muy estimulantes: el sonido del Atlántico, los acantilados y la sensación de estar en el extremo del mundo hacen de Oia una experiencia diferente a cualquier otra de la ría.
A Guarda está a unos 10 km al sur y es la visita imprescindible: el Monte de Santa Trega con el castro galaico-romano (chozas de piedra de hace 2000 años reconstruidas, vistas increíbles) y las playas al pie del monte.
Baiona está a unos 20 km al norte con el Castillo de Monterreal, la Carabela Pinta y playas familiares.
Tui queda a unos 30 km al interior para ver la catedral-fortaleza y cruzar a Portugal por el puente sobre el Miño.
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