Santa Pau es el municipio más bonito del corazón del Parque Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa y tiene además un casco histórico medieval muy bien conservado, con la Plaza Mayor porticada y casas de piedra. Para familias con niños que visiten La Garrotxa, es la base ideal.
El Volcán del Croscat, accesible desde Santa Pau en unos 20 minutos a pie, es el volcán más joven de la Península (entró en erupción hace 11.000 años). El flanco del cráter cortado por una antigua cantera permite ver las capas de lapilli con claridad, y los niños pueden subir al borde. La Fageda d'en Jordà, a 2 km, es uno de los parajes más especiales de Cataluña: un hayedo que crece sobre las coladas de lava del Croscat, con los árboles naciendo entre las rocas volcánicas. El paseo en calesa por la Fageda es perfecto para niños pequeños.
Olot (12 km) es la capital de La Garrotxa: el Museu dels Volcans y el Espai Cràter complementan la experiencia volcánica del parque. Besalú (15 km) es el pueblo medieval más fotogénico de Cataluña, con el Puente románico y la mikvé judía. Banyoles (30 km) tiene el lago más grande de Cataluña, con zona de baño y kayaks. Girona ciudad (50 km) tiene el casco histórico medieval, las murallas y el Museu del Cinema.
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