Setenil de las Bodegas es uno de esos pueblos que los niños no olvidan: sus casas están literalmente construidas bajo grandes voladizos de roca, con la calle corriendo por donde antes era el cauce del río Trejo. Es pequeño, pero la experiencia es muy visual e impactante. Las casas bajo las rocas son el emblema del pueblo y el punto de partida obligado.
Las calles más impresionantes son la Calle de las Cuevas del Sol —con la roca encima y el río abajo, casas con terrazas soleadas— y la Calle de las Cuevas de la Sombra, que queda en la parte umbría. Pasear por las dos cuestas arriba lleva una hora como mucho, pero los niños disfrutan explorando ese laberinto de roca. A partir de 4-5 años ya captan que hay algo especial en esas casas.
El Castillo árabe domina el pueblo desde lo alto y se puede subir al recinto exterior para tener buenas vistas del conjunto. El río Trejo pasa por el pueblo y en algunos puntos hay sombra para descansar. En verano el pueblo puede ser muy caluroso a mediodía; mejor visitar por la mañana temprano o al atardecer. Hay varios restaurantes y bares en las propias cuevas bajo la roca, que son una experiencia en sí misma.
Ronda (18 km) es la excursión más obvia: el Tajo de Ronda —un desfiladero de 100 metros con el pueblo en lo alto— impresiona a niños de todas las edades, y el Puente Nuevo sobre el Tajo es espectacular. La Cueva de la Pileta, a 25 km de Ronda, tiene visitas guiadas con pinturas rupestres prehistóricas muy recomendables para niños de 7 años en adelante.
Olvera (15 km) es otro pueblo blanco con castillo árabe. Zahara de la Sierra (22 km) ofrece el embalse de Zahara-El Gastor para baño en verano. El Bosque (22 km) da acceso al Parque Natural Sierra de Grazalema, con el Centro de Visitantes y la zona de baño en el río Majaceite. Jerez de la Frontera (45 km) añade el Zoobotánico de Jerez y la Escuela Real Andaluza del Arte Ecuestre.