Tarifa es el punto más al sur de la España continental, en el Estrecho de Gibraltar. Su principal atractivo para familias con niños no es solo la playa sino el mar en sí: aquí se pueden ver ballenas y delfines con una regularidad que pocas zonas del mundo pueden igualar. Las excursiones para avistar cetáceos salen del puerto de Tarifa varias veces al día en temporada (de marzo a octubre especialmente); conviene reservar con antelación en verano.
Las playas de Tarifa hay que elegirlas bien: la Playa de Los Lances es larga y salvaje pero con mucho viento —Tarifa es la capital europea del kitesurf—, así que es menos apta para niños pequeños en días de levante. La Playa Chica, protegida dentro del casco histórico, es más tranquila y mejor para familias. La Duna de Valdevaqueros, al norte, ofrece un paisaje de dunas espectacular con menos viento en algunas zonas.
El Castillo de Guzmán el Bueno (siglo XIII) tiene visitas guiadas con la historia del alcaide que sacrificó a su hijo antes de entregar la plaza —para niños de 8 años en adelante, la historia les engancha. El casco histórico amurallado es muy agradable para pasear. El Parque Natural del Estrecho ofrece rutas con vistas al Estrecho y a Marruecos; en días claros, África está a 14 km —eso a los niños les impresiona siempre.
Algeciras (22 km) tiene el puerto desde donde salen ferris a Ceuta y Marruecos. Gibraltar (desde La Línea, 30 km) tiene los macacos del Peñón. Zahara de los Atunes (20 km) es una de las playas más tranquilas y bonitas de Cádiz, perfecta para familias con niños pequeños. Bolonia (18 km) tiene una gran duna de arena que los niños escalan y el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia al borde de la playa. Vejer de la Frontera (30 km) es un pueblo blanco en lo alto de un cerro con acceso a las playas del Palmar y Los Caños de Meca.
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