Tui es una pequeña ciudad fronteriza con Portugal que tiene mucho que ofrecer a las familias. Lo primero que hay que hacer es subir al casco histórico: las calles empedradas del barrio alto tienen un carácter medieval muy marcado, con casas señoriales de granito, cruceiros y la catedral-fortaleza dominando el conjunto. La Catedral de Tui, con su aspecto de fortaleza militar, es espectacular para los niños: la mezcla de estilos románico, gótico y barroco hace que explorarla sea un viaje en el tiempo. Desde las terrazas y el paseo de los muros, la vista sobre el Miño y la ciudad portuguesa de Valença al otro lado es impresionante.
El Puente Internacional es el plan que más gusta a los niños: cruzar a pie el puente metálico diseñado por Gustave Eiffel sobre el Miño y llegar a Valença (Portugal) en diez minutos es una pequeña gran aventura. La ciudad amurallada de Valença, con sus murallas abaluartadas en excelente estado de conservación, tiene calles llenas de comercios portugueses donde los niños disfrutan explorando. Merece al menos dos horas al otro lado. El Parque Natural del Río Miño tiene rutas de senderismo junto al río con avistamiento de aves.
Baiona (35 km) tiene el Castillo de Monterreal (Fortaleza de Monte Real) y las mejores playas de la zona sur de la Ría de Vigo. Ponteareas (20 km) tiene el Castillo de Sobroso y el valle del Tea. A Guarda (30 km) tiene el Monte de Santa Trega y el castro galaico-romano.
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