Villanueva de la Vera tiene el agua de montaña como protagonista. La sierra de Gredos vierte sobre el municipio gargantas de agua fría y muy limpia que en verano se convierten en piscinas naturales. Las pozas y el caudal de la sierra forman zonas de baño con orillas de piedra; las partes más remansadas son ideales para niños pequeños, mientras que los mayores de 8-10 años disfrutan en las pozas más hondas. La Cascada del Diablo es uno de los puntos más espectaculares del sistema de gargantas del municipio. Lleva calzado de agua (las piedras son resbaladizas) y algo de abrigo para la salida.
El casco histórico de Villanueva de la Vera es un conjunto típico verato muy bonito: calles estrechas, casas con entramado de madera, balcones y soportales, con regueras de agua corriendo por algunas calles. La Plaza Mayor y las calles porticadas son el corazón del pueblo. El entorno tiene rutas entre castaños, robles y huertas siguiendo las gargantas; en otoño los castañares se ponen espectaculares y se pueden recoger castañas.
La comarca de La Vera tiene más gargantas y pueblos con encanto a pocos kilómetros. Jarandilla de la Vera y Cuacos de Yuste tienen sus propias gargantas y el Monasterio de Yuste, donde se retiró el emperador Carlos V en el bosque: la visita es interesante y el entorno muy agradable para pasear. Plasencia (algo menos de una hora) tiene casco histórico amurallado y plaza mayor para un plan de ciudad si el tiempo no acompaña.
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