Sant Miquel del Mont es un mirador espectacular en la Garrotxa que ofrece vistas panorámicas de los volcanes y el paisaje natural de la comarca. La excursión es muy accesible para familias: el paseo es corto (menos de 1 hora ida y vuelta) y la recompensa es inmediata: un punto de observación con vistas de cuento que los niños no olvidarán. Desde allí pueden ver los conos volcánicos, los bosques y, en días claros, hasta la costa. Perfecto para niños a partir de 4 años que disfruten de naturaleza y vistas bonitas.
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