Una auténtica cueva subterránea llena de estalactitas, estalagmitas y formaciones de gours que parecen sacadas de otro mundo. Los niños entran en un espacio mágico donde descubren cómo el agua ha esculpido la roca durante miles de años. Las visitas guiadas (cada 30 minutos) hacen que sea accesible incluso para los más pequeños, y la duración es perfecta para mantener su atención. Un plan que combina aventura, ciencia y maravilla natural en poco más de una hora.
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