Un museo único donde los niños aprenden y crean origami de verdad. No es un museo pasivo: los pequeños participan en talleres, doblan papel, descubren técnicas ancestrales japonesas y ven cómo sus manos transforman una hoja en figuras sorprendentes. Perfecto para desarrollar concentración, motricidad fina y creatividad. Las exposiciones muestran obras maestras que inspiran, pero lo importante es que aquí los niños HACEN, no solo miran. Un plan original y educativo.
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