Cantabria reúne mar, montaña y prehistoria en muy poco espacio. Con niños es una de las provincias más completas del norte: en un día se pasa de la playa a los Picos de Europa.
El plan imprescindible es el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un enorme espacio donde los animales viven en semilibertad entre antiguas minas; se recorre en coche o teleférico y es una experiencia que los niños no olvidan. Santander, con su bahía, el Centro Botín y la península de la Magdalena, es la base perfecta.
La provincia suma el teleférico de Fuente Dé subiendo a los Picos de Europa, la villa medieval de Santillana del Mar junto a la cueva de Altamira, y el Fluviarium de Liérganes, dedicado a los ríos.
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