Salamanca es una de las ciudades más bonitas de España y funciona muy bien para venir con niños. La Plaza Mayor —declarada la más hermosa de España— tiene 88 arcos y está llena de vida. La Fachada de la Universidad esconde una rana esculpida entre los relieves platerescos: la tradición dice que quien la encuentra a la primera tiene buena suerte en los exámenes, y los niños de todas las edades se enganchan al reto.
Las dos catedrales (la Vieja del siglo XII y la Nueva del XVI) se pueden visitar juntas: el Ieronimus —visita al tejado y las torres de la catedral— es especialmente emocionante para los niños, que pueden subir por los tejados góticos con vistas panorámicas. En verano, la Ribera del Tormes con su playa fluvial es el plan de la tarde: arena, agua del río y mucho espacio junto al puente romano de 2000 años. El Huerto de Calixto y Melibea es un pequeño jardín junto a las murallas con vistas al Tormes, tranquilo y perfecto para un descanso.
Para ocio complementario: Selvalandia, Granja Escuela Buena Esperanza, Kitchen Activity (escuela de cocina infantil) y el Centro de Interpretación del Patrimonio son buenas opciones según la edad y los intereses.
Alba de Tormes (20 km): la Torre del Homenaje del castillo ducal y la playa fluvial del Tormes. Béjar (70 km): piscinas naturales en verano y esquí en La Covatilla en invierno. Ciudad Rodrigo (90 km): las murallas medievales más completas de la provincia. La Sierra de Francia (40 km): La Alberca y Miranda del Castañar para un día de pueblos medievales espectaculares.
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