Teruel es dinosaurios, pueblos rosados y el mudéjar más bonito de Aragón. Es una provincia tranquila y sorprendente, perfecta para pequeños aventureros.
El gran imán es Dinópolis, en la capital: un parque que mezcla museo paleontológico y atracciones, con sedes repartidas por la provincia como Titania en Riodeva, donde se encontró uno de los mayores dinosaurios de Europa. La ciudad de Teruel guarda además sus famosas torres mudéjares, Patrimonio de la Humanidad.
Albarracín, uno de los pueblos más bonitos de España, parece tallado en la roca rosa, con su castillo y sus calles colgadas. Y el Matarraña, con Valderrobres, completa una escapada de cuento.