Zaragoza ofrece el contraste entre una gran ciudad muy familiar a orillas del Ebro y una provincia llena de naturaleza sorprendente: cascadas, manantiales y pueblos con encanto a menos de una hora de la capital.
La ciudad de Zaragoza concentra la mayoría de planes. El Acuario de Zaragoza, el mayor acuario fluvial de Europa, recorre los grandes ríos del mundo y es la visita estrella con niños. En el recinto de la Expo, el Parque del Agua reúne praderas, playa fluvial y el espacio de juego acuático de Balambambú. Para días de lluvia, CaixaForum programa exposiciones y talleres familiares, y la Basílica del Pilar y el casco histórico completan el paseo.
La provincia guarda joyas naturales. En Nuévalos, el Monasterio de Piedra es uno de los parajes más espectaculares de España: un parque de cascadas, grutas y la imponente Cola de Caballo de 50 metros, un plan que fascina a cualquier edad. En Anento, el Aguallueve es un rincón de musgo y agua que brota de la roca, perfecto para un paseo corto con niños.
Más al sur, Belchite y su pueblo viejo —detenido en el tiempo desde la Guerra Civil— ofrecen una visita guiada distinta para los más mayores. Entre la ciudad y los pueblos, Zaragoza es ideal para alternar planes urbanos entre semana con escapadas de naturaleza el fin de semana.
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